Rubén Amorim salvó la cabeza con polémica, de penalti y sobre la bocina. El Manchester United, que se dejó empatar en dos ocasiones sobre el Burnley, solo encontró el camino hacia la victoria en el minuto 96 gracias a un tanto desde los once metros de Bruno Fernandes.
El portugués, que venía de fallar un penalti contra el Fulham, arregló otro desastre en Old Trafford en una semana agitada, con el empate ante los londinenses en Premier League y la eliminación en Copa de la Liga contra el Grimsby Town, de League Two.
Pese a que a priori era un partido para recuperar sensaciones y conseguir el primer triunfo de esta liga, el United, como suele acostumbrar, encontró la forma de meterse continuamente en problemas.
Los ‘Diablos Rojos’, que comenzaron bien, encontrando espacios y con ocasiones