Ventura abrió plaza con un ejemplar colaborador de Ángel Sánchez y Sánchez al que cuajó con solvencia. Destacaron los pares de banderillas al quiebro y un cierre con las rosas que desembocó en la primera oreja de la tarde.
Su cénit llegó en el cuarto, donde volvió a desplegar su tauromaquia de proximidad, con un rejoneo siempre en terrenos cortos y con absoluto ajuste. Bronce y Guadiana fueron los ejes de una faena de alto voltaje que acabó rubricando con el rejón de muerte. El público, entregado, pidió y consiguió las dos orejas para el sevillano, que salió en hombros como gran triunfador.
Sebastián Castella tiró de experiencia para firmar una actuación seria al quinto. Desde el recibo de capa a pies juntos hasta el arrimón final, Castella basó su faena en el ceñimiento y el temple p