El viaje en tren se ha convertido en una lotería desde el advenimiento del sanchismo hace siete años. La puntualidad no está garantizada ni en la salida ni en la llegada, y las incidencias se encadenan con una regularidad, esta sí, que escandaliza a todos los implicados excepto al ministro Puente y al resto del Gobierno. Ayer, otro bochorno en la línea del AVE Madrid-Andalucía, que quedó cortada por incendio en el vagón de un tren con 210 personas a bordo. Por supuesto, que el relato oficial niega la mayor. Al contrario, Puente celebró ayer mismo el éxito de la alta velocidad con sus 50 millones de viajeros este año y culpó al PP de las averías y los contratiempos en el servicio. El primer responsable del caos pretende convencer a los españoles que todo es una ensoñación y que el tren, baj
Enésimo fiasco ferroviario

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