Madrid

Uno de los mensajes que más repiten los expertos en prevención de incendios es que los fuegos se apagan en invierno. Es entonces cuando se debe “limpiar” el monte para evitar que arda con facilidad en verano. Pero esa limpieza no implica arrasar con la biodiversidad, sino gestionar de forma eficiente la biomasa —restos de poda, maleza...— para que no se convierta en combustible.

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Y una de las dudas que más ha rondado los medios de comunicación es si esa limpieza es o no obligatoria.

La respuesta no es sencilla. “No hay una respuesta única, por desgracia, que te pueda dar”, explica Marta Corel

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