El cielo de Valencia, en pocas horas, pasó de un gris inusual a un azul eléctrico, todavía menos frecuente esta temporada. Los maderos de los Navegantes del Magallanes despertaron para impulsar el triunfo 12-7 sobre los Cardenales de Lara el martes, en el Estadio José Bernardo Pérez.
No hubo sol en el parque valenciano, en ningún momento de la tarde. Tampoco llovió. Pero en la noche, sí hubo un diluvio de batazos en el Buque, que alumbró el firmamento e igualó su mayor cantidad de carreras anotadas en un juego esta campaña, para frenar en tres la racha de derrotas y a igual cantidad la de victorias de los pájaros rojos.
El Magallanes, que en la semana anterior apenas produjo 20 rayitas (3,33 por duelo) y disparó 37 hits (6,16 por encuentro), se destapó con 15 imparables, incluidos siete

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