Un ataque armado a metros de la Casa Blanca cambió de golpe el rumbo de la política migratoria y de seguridad en Estados Unidos. El agresor no cruzó ilegalmente la frontera: entró legalmente como refugiado afgano. Ese dato detonó decisiones inmediatas: suspensión de trámites migratorios, refuerzo militar en Washington y un discurso presidencial que ya habla abiertamente de terrorismo.

El tiroteo contra dos integrantes de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca no fue solo un incidente violento más en una ciudad marcada por la seguridad extrema. Es un parteaguas político y estratégico…

El presidente Donald Trump lo calificó como “acto terrorista” y respondió con una doctrina conocida: más tropas, más control y más cierres.

El presunto agresor, Rahmanullah Lakanwal, ingresó legalmente

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