Los plásticos biodegradables se han promovido como una alternativa ecológica, una solución que nos hace sentir bien ante nuestros hábitos de consumo. Se comercializan como si simplemente se deshicieran en la naturaleza y dejaran atrás un planeta más limpio. Sin embargo, esta promesa de sostenibilidad fácil es engañosa. Cada vez más evidencias muestran que estos plásticos podrían estar alimentando una de las mayores amenazas para la salud de nuestro tiempo, el auge de la resistencia a los antibióticos.

Cuando pensamos en la contaminación por plásticos, solemos imaginar tortugas atrapadas en bolsas o mares cubiertos de botellas. Lo que rara vez se considera es el mundo invisible que generan estos materiales. Incluso los llamados plásticos “verdes” son rápidamente colonizados por microorgani

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