La confesión de Rosalía sobre su diagnóstico de TDAH reacomodó el clima mediático en cuestión de horas: la artista admitió que convive con el trastorno y que decidió no tratarlo farmacológicamente, concentrándose en métodos propios para canalizar su atención. En plena promoción de Lux , detalló cómo los ruidos del entorno pueden afectarla y cómo esa fragilidad terminó moldeando su proceso creativo.
A partir de su relato público, la cantante reforzó la idea de que su sensibilidad auditiva es un factor cotidiano y difícil de ignorar. “Me distraen muchísimo los sonidos” , reconoció, una frase que dejó a la vista el nivel de interferencia que enfrenta en espacios tan simples como un viaje en metro. Para ella, el desafío radica en reencauzar esas interrupciones sin recurrir a medicació

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