Aunque entiendo perfectamente que los tortuosos caminos de la política a la mexicana son inescrutables, el repentino “retiro forzado” de Alejandro Gertz Manero como titular de la Fiscalía General de la República no deja de causar un alto sospechosismo, precisamente cuando el “rancho está más que ardiendo”.

Y por esos años de conocer el modus operandi de los políticos, no puedo dejar de relacionar esa decisión –ahora se sabe que empujada por la Presidencia de la República- con el reciente escándalo delincuencial-socialité-político de Raul Rocha Cantú, uno de los dueños del concurso Miss Universo, envuelto en una serie y serias acusaciones de delincuencia organizada, tráfico de armas y huachicol fiscal, cobijado, según las primeras investigaciones, por personal de la propia fiscalía federal

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