Hace unos días, el cielo de Asunción se llenó de colores vivos por los fuegos de artificio lanzados por los aficionados del Lanús argentino. Había conseguido la corona de la Copa Suramericana al batir en la final, por tiros penales, al brasilero Atlético Mineiro. Fe un jolgorio desenfrenado, como seguramente hubiera pasado si el ganador hubiese sido el equipo de Minas Gerais. Entonces, pensamos: ¿vencer en un torneo de segunda mano, porque así es Suramericana en comparación con la Copa Libertadores, es suficiente motivo para encender las pasiones? No era para tanto, como a menudo se dice en Venezuela. Bueno, Hagamos un inventario. El deporte se ha ido estirando, según sus menores “democratizando”, y ya no se estila solo premiar a los “tiranos” que ganaban trofeos porque terminaban en el pr

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