Una semana después de la entrada en vigor de las sanciones estadounidenses contra las petroleras rusas Rosneft y Lukoil, las refinerías indias atraviesan un momento decisivo, obligadas a ajustar su relación con el crudo ruso en un escenario marcado por la presión de Washington, las restricciones europeas y la necesidad de mantener el acceso a energía barata en un país que consume cada vez más petróleo.

En agosto, Estados Unidos impuso aranceles de hasta el 50 % a productos indios con el argumento de que Nueva Delhi alimentaba, a través de la llamada «laguna de la refinería», una puerta trasera para que el petróleo ruso transformado en la India siguiera llegando a Europa.

El Kremlin confirmó este viernes que el presidente ruso, Vladímir Putin, viajará a Nueva Delhi los días 4 y 5 de dicie

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