La situación del sector panadero se volvió un espejo de la economía argentina. Mientras el Gobierno celebra el orden macroeconómico, las pymes del rubro advierten que esa disciplina se traduce en asfixia cotidiana. Según datos del sector, en los últimos 18 meses cerraron 1.700 panaderías en todo el país, con una pérdida de entre 10.000 y 15.000 empleos.

Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), alertó que las boletas de luz llegaron con aumentos de hasta $450.000 respecto del mes anterior. “Este Gobierno sigue haciendo lo que quiere, sigue asfixiando a las pymes”, denunció.

La crisis no se explica solo por los servicios públicos: el combustible aumentó seis días seguidos la semana pasada y la harina dolarizada

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