El presidente de EEUU, como ya hizo con el asesinato de Charlie Kirk en septiembre, está utilizando un suceso trágico para redoblar su programa ultra y atacar a la oposición, la izquierda y los medios

“¿Eres estúpida?”: La furiosa respuesta de Trump a una periodista que preguntaba por el tiroteo cerca de la Casa Blanca

El mundo MAGA está viviendo días turbulentos. Y Trump está aprovechando el asesinato de una guardia nacional para redoblar su agenda ultra en materia de seguridad y de migración para reconectar con sus bases, hasta el punto de que su Administración está recuperando un término de uso común en la ultraderecha, el de 'remigración', para referirse a lo que está por venir como respuesta al ataque de un ciudadano afgano este miércoles cerca de la Casa Blanca y anunciar la revisión de los permisos de residencia a los migrantes de 19 países puestos en la diana por la Administración Trump, así como ha revisar las ayudas sociales que reciben los migrantes en EEUU.

Desde el carpetazo de la Administración Trump a los papeles de Epstein, que ahora tendrá que desclasificar después de que el Congreso le doblara el brazo a la Casa Blanca, las bases ultras republicanas están revueltas. La familia política en la que se apoyó Donald Trump para la reelección y que ha fagocitado al Partido Republicano lleva meses transmitiendo señales de agotamiento.

Las crisis se suceden sin que se hayan terminado de cerrar las cicatrices de la anterior: Elon Musk; la megaley fiscal que dispara el déficit y la deuda a cambio de ingentes rebajas de impuestos a los más ricos; papeles de Epstein; globo sonda sobre la flexibilidad para migrantes en la restauración y el campo; bombardeo de Irán; apoyo incondicional a Benjamín Netanyahu; amenazas de derrocamiento a Nicolás Maduro; visados para extranjeros H1B por “ausencia de talentos”... ¿Y cuál es el eje común de todas las crisis? El 'America First': las bases MAGA denuncian que la Administración Trump está olvidando el “EEUU primero” cuando centra sus esfuerzos en la agenda internacional o amaga con bajar un poco la guardia en la política antiinmigración.

De ahí viene la renuncia de Marjorie Taylor Greene, ahora ridiculizada como “Marjorie Traitor Greene” por el propio Trump. Una muestra de las turbulencias que atraviesa a la familia política del presidente de EEUU y que este se esfuerza en conjurar. Este viernes publicaba una foto en sus redes sociales amagando con participar en las elecciones de 2028.

En ese contexto, Trump huyó hacia adelante en septiembre, tras el asesinato de Charlie Kirk, culpando a la izquierda y los demócratas, y anunciando una persecución contra los donantes del partido, como George Soros. Dos meses y medio después, las acusaciones del presidente no parecen haberse sustanciado ante ningún juzgado. La criminalización del movimiento antifascista tampoco, aunque este caso sí se ha traducido en varios decretos para designar como organización terrorista a una ideología sin organicidad, además de un puñado de grupúsculos europeos. Las sospechas contra Soros están volviendo en las últimas horas, en tanto que su fundación figura como mecenas de una de las entidades humanitarias que ayudaron al reasentamiento de evacuados de Afganistán, como el sospechoso del ataque a los guardias nacionales.

Trump, en aquel momento, consiguió cierta paz porque, además, el presidente de la Cámara de Representantes decidió cerrar la institución durante casi dos meses para evitar votaciones incómodas sobre el depredador sexual Jeffrey Epstein. Eran momentos felices para el presidente de EEUU, con una cumbre para anunciar un acuerdo entre Hamás e Israel que, de momento, no está logrando la paz prometida, y que se vio atravesada por el cierre del gobierno más largo de la historia.

Un cierre que se acabó a mediados de noviembre y, con esa reapertura, llegó la derrota en el Congreso sobre Epstein, algo que enfurece sobremanera al presidente de EEUU.

Desde entonces, ha desatado su ira contra Taylor Greene al tiempo que ha avalado que uno de sus leales, el expresentador de FOX Tucker Carlson, entrevistara a un líder supremacista como Nick Fuentes. Ante este panorama, otra referente MAGA, Laura Loomer, salió denunciando “un problema nazi en el Partido Republicano”, mientras el propio Carlson se ha victimizado y ha contraatacado: “El Partido Republicano está casi al punto de ser inservible, y voy a tener que oponerme a él porque los odio demasiado, pero porque son unos traidores”.

“Es como: ¿eres socialista? ¿Eres de Mamdani?”, ironizaba Carlson: “No, no soy socialista. Solo que no quiero más tiendas de todo a 100. No quiero viviendas de alta densidad en mi barrio. No quiero más jodidos centros comerciales a los que nadie va, ni más estudios de kárate y tiendas de vapeo. ¿Quiénes son socialistas? Tú no crees en el libre mercado porque sobornaste a un comisionado del condado. Ni siquiera vives aquí en un entorno normal. Quemaríamos tu centro comercial. Así que no puedes hacer eso aquí, no puedes convertir a mis mujeres en prostitutas. Lo siento, OnlyFans, y no podéis destruir el paisaje en el que vivo. Y no podéis quedaros con todos mis impuestos y luego negaros a hacer nada sobre el abuso sexual infantil”.

Si el 'America First' es el eje que une a un mundo MAGA en guerra abierta entre las diferentes facciones a raíz del caso Epstein y de la supuesta sumisión de la Administración Trump al Gobierno de Israel –aquí los argumentos se cruzan, hasta el punto de que se acusa a Epstein de trabajar para el Mossad–, el recurso a la seguridad, las fronteras y la lucha migratoria es una pista de aterrizaje tan segura como atacar a la izquierda por el asesinato de Charlie Kirk.

Dos meses y medio después del asesinato del comentarista ultra en la universidad de Utah, aún no se ha podido demostrar el vínculo izquierdista del acusado, Tyler Robinson, pero importa muy poco cuando se trata de volver a utilizarlo por personas como Elon Musk en el contexto del ataque a la Guardia Nacional. Aunque para ello se entre en el terreno de los límites a la libertad de expresión, blindada por la Constitución de EEUU, y cuya amenaza por parte de la Fiscal General, Pam Bondi, tras el asesinato de Kirk también levantó ampollas entre algunos republicanos.

En efecto, comentaristas conservadores, trumpistas y MAGA están haciendo la asociación entre el ataque a los guardias nacionales con el discurso de izquierdas contra la militarización de las ciudades de EEUU del mismo modo que se culpó a la izquierda del asesinato de Kirk por haber señalado su discurso como de odio, xenófobo, machista y homófobo.

Así, Fox News no tardó este jueves, día de Acción de Gracias, en vincular el tiroteo contra la Guardia Nacional con el discurso de la izquierda contra Donald Trump.

Y Trump lo está aprovechando. Está aprovechando el momento de cierre de filas en torno a la Guardia Nacional para acelerar en las raíces de la agenda ultra que más conectan con todas las terminales MAGA ahora descontentas: la seguridad y el discurso contra la migración.

Así, lo primero que hizo el miércoles, cuando se conoció el ataque, fue redoblar la apuesta y anunciar 500 soldados de la Guardia Nacional más para Washington DC. Y Pam Bondi, la Fiscal General, ha anunciado “el regreso de la pena de muerte” para el sospechoso del asesinato de la soldado.

El sospechoso será acusado de asesinato en primer grado, según afirmó este viernes la fiscal federal para el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro: “Sin duda habrá muchos más cargos, pero estamos elevando los delitos iniciales de agresión a asesinato en primer grado”.

Y este jueves por la noche, después de comunicar el fallecimiento de la soldado Sarah Beckstrom, Trump anunció que suspendía “permanentemente la migración desde el tercer mundo”.

A renglón seguido Laura Loomer salió a celebrarlo y a acusar a la líder progresista Alexandria Ocasio-Cortez de tener “sangre” en sus “manos”.

Es más, según Loomer, una voz a menudo escuchada en el Despacho Oval, EEUU está “cerca de una moratoria migratoria total”. Y Loomer, en pleno proceso de Trump de negocios, diplomacia y halagos con Arabia Saudí, Qatar y Siria, afirma: “Tenemos un problema con el islam en Estados Unidos. Estamos en guerra con el islam, y los qataríes reparten dinero con la esperanza de silenciar a los políticos para que no hablen de la amenaza del islam, mientras millones de musulmanes en Estados Unidos conspiran para derrocar a nuestro país. Esta es la realidad. Cuanto antes te des cuenta, mejor. Estamos en guerra con el islam. Cualquiera que diga lo contrario quiere que seas sometido y asesinado por los yihadistas”.