En la cocina, frente al tacho de basura, se juega una escena decisiva. Una cáscara de banana, una botella de gaseosa, una lata vacía y una bandeja de telgopor parecen pertenecer al mismo destino final. Sin embargo, cada uno de esos residuos inicia un recorrido distinto según dónde termina. Y ahí aparece el gesto cotidiano que separa el caos de una oportunidad ambiental: elegir bien el contenedor.
En Argentina se generan unas 45.000 toneladas de residuos por día. El dato impresiona más cuando se traduce a escala humana: en dos segundos, el país produce una tonelada de basura. En grandes ciudades como Buenos Aires, cada persona genera hasta 2,5 kilos diarios, muy por encima del promedio nacional. El problema no termina ahí: cerca del 35 % de esos residuos queda en basurales a cielo abier

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