A veces, cuando el corazón anda herido y se busca distracción, nada mejor que sumergirse en un buen rompecabezas matemático . Hay un caso antiguo y sorprendente que lo refleja a la perfección. Para conocerlo, hay que viajar casi mil años atrás , hasta la India del siglo XII , y encontrarse con uno de los matemáticos más brillantes de su época: Bhaskara II.

Una profecía difícil de eludir

Bhaskara II no solo era un genio de la astronomía y las matemáticas ; también era padre . Su hija, Lilavati , era —según cuenta la leyenda— su mayor orgullo. Pero cuando consultó su horóscopo, se encontró con un vaticinio preocupante: el destino auguraba que Lilavati no tendría esposo ni hijos.

Decidido a torcer el futuro , Bhaskara II organizó cuidadosamente un matrimonio para s

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