Hace unos meses, la Hermandad de la Macarena mandó a la talla de la Virgen a una unidad de radiología para restaurarla, y lo que pasó después hizo correr ríos de tinta y lágrimas en las márgenes del Guadalquivir. Tal vez la experiencia sirva de ejemplo para la colla gegantera de la localidad leridana de Linyola, que esta semana envió a dos de sus dos gegants más preciados, Valeri de Golifàs i Griselda de Mascançà, al CAP de Mollerusa. El objeto de la visita es conocer su estado de conservación, que es preocupante según la colla . Los resultados de las pruebas radiológicas han fundamentado la preocupación: las tallas presentan rupturas internas en su estructura y presencia de clavos de intervenciones pasadas. No obstante, el objeto principal del estudio es desvelar un misterio: la e

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