No hay apenas palabras para describir el estado de ánimo del PSOE, un partido que pese a sus más de 140 años de historia, nunca deja de sorprenderse. Todos sabían que llegaría el momento de ver a su ex secretario de organización en la cárcel. Pero no por mucho que estuvieran mentalizados, preparados, el golpe no duele menos. Los socialistas están «desolados», «consternados»...

En el partido se ha instalado la resignación. Casi todos saben que el presidente está fuera de combate, que la legislatura está muerta y con cero recorrido. Pero nadie quiere (ni puede) decírselo a Sánchez. Tampoco decirlo en alto. El Partido Socialista es una estructura vertical desde que Sánchez se hizo con su control. Todos siguen al líder y son leales a la cultura propia de la organización. Si el secretario gene

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