La longevidad es un concepto relativo. Algunas vidas, aunque breves, irradian tal intensidad que parecen abarcar siglos. Como dijo Cervantes, “Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro”. La vida de José de Anchieta es un claro ejemplo.En 1534, apenas 38 años después de la conquista de Canarias, nacía en San Cristóbal de La Laguna. Hijo de un funcionario guipuzcoano y una noble canaria de ascendencia judeoconversa, su inteligencia precoz lo llevó a estudiar en Coímbra, Portugal, un lugar más tolerante para los “nuevos cristianos”. Tenía 14 años cuando se marcha para no regresar jamás a su isla natal. En tierras lusas, Anchieta se convirtió en un erudito políglota, dominando el latín, el español y el portugués, tanto en prosa como en verso. A los 18 años, impul
El Padre Anchieta: una vida de leyenda en el Brasil
Diario de Avisos18 hrs ago
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