Hay platillos que se comen fríos, que, como los buenos vinos, deben añejarse. Verdades que solo el tiempo revela. Ésta es una de ellas.

Nuevo León salía de la profunda noche de la inseguridad. Era el 2011. La coordinación de autoridades daba resultados. En Monterrey, con la participación de la ciudadanía, se recuperaba el control de la seguridad cesando a 388 agentes de tránsito y 411 policías que habían sido cooptados por el crimen organizado; revocando 1,179 licencias de expendio de alcohol indebidamente otorgadas; recuperando las calles Reforma y Colegio Civil, ocupadas irregularmente por 3,200 comercios informales nidos de narcomenudeo y clausurando 62 antros por tráfico de enervantes. Entre otras acciones, se metía en cintura a casinos que operaban sin licencia o con irregularidades.

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