Maria Simon Gligor se enorgullece de conocer ”lo que toman el 70 % de los clientes” de su bar, y desde el otro lado de la barra sirve cada consumición acompañada de una sonrisa y palabras amables para todo el que cruza la puerta del establecimiento. Hace 20 años dejó Rumanía, su país , con el propósito de “darle una vida a mejor” de la que ella había tenido y ofrecerle un futuro a su hija. En estas dos décadas se ha afanado por cumplir al pie de la letra las enseñanzas que le dieron sus abuelos cuando la criaron, “trabajar y ser honesto”. Por ello, al hablar de los logros que ha conseguido Ioana provoca que le brillen los ojos y se le ilumine el rostro. “Su sueño era ser piloto de aviación, yo no podía asumir ese gasto”, pero siguiendo el ejemplo de Maria lo ha logrado de otra manera: “

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