—Imagino la situación que está pasando el gremio con el cierre de Whirlpool.

—Es la situación y el dramatismo que hoy nos toca vivir a todos los trabajadores metalúrgicos. Es una empresa que en 2022 invirtió 52 millones de dólares en tecnología de punta. Ahí no hay un problema de tecnología o de competitividad. Acá claramente hay un combo de situaciones que tiene que ver con la apertura indiscriminada de las importaciones y con la caída estrepitosa del consumo interno. Y esta situación hace que hoy la empresa Whirlpool se vaya de la Argentina. Se va a convertir en importadora, y eso es muy duro.

—¿Y qué van a hacer con esos 52 millones de dólares que invirtieron en robótica y en equipo? ¿Se lo llevan a otro país?

—No, dice que lo van a dejar ahí por el momento, pero que no hay decisión

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