Las compras de temporada se han convertido en un verdadero termómetro del consumo y la economía en Colombia. Cada Black Friday, diciembre o periodo vacacional activa un ciclo que ya no responde al impulso, sino a la estrategia.

De acuerdo con la más reciente edición del , los hogares colombianos muestran una combinación de optimismo financiero y disciplina de gasto: 55 % confía en que su vida mejorará en el próximo año, pero 48 % sigue preocupado por el costo de vida y 45 % por la economía nacional.

Las temporadas altas —como Navidad o vacaciones— reflejan más que un pico de ventas: son un retrato del estado de ánimo del consumidor. La confianza se manifiesta en la disposición a comprar, pero con una lógica más racional y planificada.

“Las compras de temporada evidencian la evolución

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