Tan enrarecidas están las relaciones diplomáticas entre Japón y China que aspectos cotidianos y aparentemente menos sensibles comienzan a verse afectados. El choque de los gobiernos de ambos países, cuyas relaciones se normalizaron en 1972, puede acabar con la presencia de pandas en los zoológicos niponés.

La tensión entre chinos y japoneses viene de lejos, pero este último capítulo tiene origen en las declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre la situación en Taiwán. La jefa del Gobierno advirtió de que Tokio tomará medidas si Pekín despliega fuerzas militares en la isla del Pacífico, a lo que el Ejecutivo chino respondió calificando las declaraciones de amenaza de "intervención armada".

El enfrentamiento se ha extendido y ahora los japoneses podrían quedarse s

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