La CNMC , el regulador del sistema eléctrico , no investigó ninguno de los incidentes en la red que alertaron del riesgo del apagón que finalmente se produjo el 28 de abril, pese a que tiene obligación de hacerlo: ni la parada de Almaraz en enero, ni varias caídas de la alimentación del AVE , ni el fallo de suministro que obligó a Repsol a parar la refinería de Cartagena unos días antes de la caída total de la red.
Así lo ha reconocido esta semana la directora de Energía de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, Rocío Prieto , en la comisión del Senado que investiga el apagón. En su comparecencia , Prieto reconoció que la CNMC no investigó ninguno de estos avisos de que podía producirse un apagón, y lo justificó por la falta de medios del organismo.
A preguntas de la senadora del PP Carmen Riolobos , la directora de Energía se escudó en que en su departamento sólo cuenta con nueve personas, con lo que no tiene capacidad para hacer inspecciones, sino únicamente para leer los informes que le envían las empresas afectadas por alguna incidencia. Y si no le mandan informes, ni eso.
Fuentes del sector explican que, tradicionalmente, la CNMC encargaba este tipo de inspecciones a Red Eléctrica, que sí tiene capacidad para realizarlas. Pero, en este caso, como las perturbaciones se debían precisamente a la empresa que preside Beatriz Corredor , tampoco hizo ningún informe para el regulador.

Las primeras señales de alerta llegaron con la central nuclear de A lmaraz , que paró sus dos reactores el 9 de enero porque detectó fuertes oscilaciones de tensión -como las que finalmente provocaron el apagón- que le obligaron a desconectarse para evitar daños en las turbinas. Y estaba produciendo unos 2.000 MWh, mucho más que los 350 del campo solar Núñez de Balboa el 28 de abril, a cuya desconexión achaca el gran apagón Red Eléctrica.
Días antes del cero absoluto, se produjeron varios cortes de fluido eléctrico del AVE, que el ministro Óscar Puente se encargó de airear en la red X (Twitter) como es habitual en él. Y achacó estas caídas a un «exceso de renovables mal gestionado». El martes 22 de abril, un problema de suministro eléctrico impidió a los trenes circular entre Valladolid y Chamartín, y otra caída de tensión dejó un AVE parado en la variante de Pajares dentro de un túnel. Esta incidencia dejó 31 trenes y casi 10.000 viajeros afectados por la avería.
Un tercer aviso llegó ese mismo día, cuando Repsol se vio obligado a suspender las entregas de su refinería de Cartagena por «causas de fuerza mayor», en concreto un fallo eléctrico que hizo saltar sus sistemas de protección (obviamente, la seguridad en estas instalaciones es extrema) hasta que se restableciera la normalidad en la red.
Dejación de funciones
Ninguno de estos incidentes previos al apagón fue investigado por la CNMC, a pesar de que sus propias competencias le obligan a supervisar el funcionamiento del sistema eléctrico: «Supervisamos el funcionamiento y el grado de competencia en el mercado eléctrico, tanto el mercado mayorista como el mercado minorista, así como la operación del sistema », según explica en su propia web.
Esta dejación de funciones cuestiona también el futuro informe que debe elaborar la CNMC sobre el apagón, que se supone que debe ser el definitivo para depurar responsabilidades y señalar así a quienes deben asumir las indemnizaciones millonarias solicitadas por los afectados por la caída de la red.
Además de retrasarse por esa dificultad para señalar culpables, como adelantó OKDIARIO, «un organismo que es en parte responsable del apagón, no puede ser el mismo que juzgue el mismo, no puedes ser a la vez juez y parte», señala un experto en el sector

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