Para Javier Milei, trasladar la embajada argentina en Israel a Jerusalén occidental —una de las definiciones territoriales más controvertidas y sensibles del sistema multilateral— es un imperativo “moral”. Una pieza esencial de la política exterior libertaria, cuya certeza es el alineamiento con Estados Unidos e Israel, los custodios de los “valores occidentales” y líderes del club de países del “mundo libre” al que el Presidente quiere pertenecer a toda costa.

La decisión fue confirmada por el canciller Pablo Quirno y su homólogo israelí, Gideon Sa’ar ante un auditorio repleto de empresarios argentinos e israelíes durante el Foro Argentina–Israel, organizado por la Cámara de Comercio bilateral. Un espacio donde las charlas sobre la política del gobierno libertario y los negocios se fusio

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