Las compras navideñas han cambiado mucho en los últimos años. Entre centros comerciales llenos desde primera hora y plataformas online que son capaces de hacer entregas en un tiempo récord, parece que cuesta encontrar espacios que mantengan ese encanto de lo hecho a mano. Y, sin embargo, Madrid todavía esconde rincones que conservan esa identidad, proyectos pequeños que funcionan casi en silencio y que sorprenden precisamente por eso: porque no buscan parecerse a ninguno de los grandes. Es el caso del mercadillo navideño casi secreto que además sólo puedes visitar hoy .

En Prosperidad, a apenas unos minutos del bullicio de Cartagena, hay uno de esos lugares discretos que pasan desapercibidos para la mayoría. Es el Callejón El 47, un pasaje muy estrecho de la calle Sánchez Pacheco que antes albergaba talleres de oficios tradicionales y que, con el tiempo, se ha transformado en un corredor creativo gestionado en su mayor parte por mujeres. Allí conviven estudios de arquitectura, ceramistas, diseñadoras, floristas y joyeras que han convertido este tramo escondido en un pequeño ecosistema artístico. Ese mismo espacio celebró ayer viernes la apertura de su mercadillo navideño, una cita que se repite de forma discreta cada año y que hoy sábado vuelve a abrir en horario de 11 a 19 horas. Puede que no figure en los grandes listados de mercados de Navidad de la capital, pero quienes lo conocen lo consideran uno de los planes más especiales del barrio.

El mercadillo de Navidad secreto de Madrid lleno de artesanía

El Callejón El 47 no es una calle al uso. Es un remetido , como lo definen sus propios vecinos: un espacio sin salida donde antes trabajaban carpinteros, electricistas, mecánicos y profesionales del gremio. Con los años, esos negocios cerraron y el callejón quedó casi vacío. La transformación llegó poco a poco, cuando distintos proyectos artísticos comenzaron a instalarse allí y a darle una nueva identidad.

Hoy se le conoce como el callejón de los artistas . Y basta recorrerlo unos metros para entender por qué: talleres pequeños, puertas abiertas, mesas de trabajo a la vista y un ambiente que recuerda al de los antiguos oficios , pero con una mirada contemporánea. No es un espacio turístico, ni está pensado para recibir grandes grupos. Es un rincón del distrito donde la creatividad se mezcla con la vida cotidiana.

Esa es, precisamente, la esencia que los organizadores han querido mantener también en su mercadillo navideño. No hay casetas, ni luces excesivas, ni colas. Cada taller participa desde su propio espacio, y eso permite conocer el trabajo de cada creadora en primera persona. Es un formato tranquilo que encaja bien con quienes prefieren evitar las aglomeraciones habituales de estas fechas.

Los talleres que participan: joyería, cerámica, moda y flores

Aunque es un mercadillo pequeño, la variedad de propuestas es amplia . Ayer viernes abrieron todos los locales del callejón y hoy volverán a hacerlo, manteniendo la misma distribución que permite recorrerlos de forma cómoda. Estas son algunas de las paradas más destacadas:

  • To Be Continued, especializado en joyas únicas, piezas diseñadas y elaboradas de forma artesanal.
  • Ana Lamata, conocida por sus sombreros y flores hechas a mano, un trabajo minucioso que se ha convertido en sello propio.
  • Anila Flowers , donde el arte floral es el centro de cada composición.
  • Kavita Parmar, con moda y textiles artesanales elaborados con materiales de alta calidad.
  • The Pottery, un espacio dedicado a la cerámica artesanal que reúne a alumnos y profesionales.
  • Sinenomine Deco , con muebles, objetos y pequeños tesoros decorativos.
  • El Contenedor, el estudio de la artista Alicia Estefanía, que presenta obras y piezas seleccionadas para estas fechas.

Un taller botánico como actividad estrella del sábado

Además de los talleres abiertos, hoy sábado por la mañana se celebra un taller botánico en uno de los estudios del callejón . Es una actividad sencilla, muy vinculada al espíritu del lugar, y pensada para quienes quieren vivir la experiencia de forma más participativa. La asistencia es limitada, de modo que el ambiente sigue siendo cercano, sin grandes grupos.

Este tipo de actividades se han convertido en uno de los mayores atractivos del Callejón El 47. Funcionan como punto de encuentro entre los vecinos del distrito, quienes suelen pasar por allí no solo para comprar regalos, sino también para conocer a los artesanos e implicarse más en la vida del barrio. Esa cercanía es, según los propios creadores, parte de la razón por la que este mercadillo se mantiene año tras año.

Si estás pensando en ir, el acceso se realiza por la calle Sánchez Pacheco, en Prosperidad. Una vez allí, la entrada del callejón es visible desde la acera, aunque su tamaño hace que pase desapercibida para quienes no saben que existe. Lo habitual es que los propios talleres mantengan las puertas abiertas, por lo que es fácil orientarse una vez dentro. Y para llegar, hay buena conexión en transporte público: Metro Prosperidad (L4) está a unos cinco minutos a pie , y las líneas de autobús que cruzan Cartagena y López de Hoyos dejan muy cerca. El acceso es totalmente peatonal.