El Yamuna -o, como lo llaman los devotos, la Madre Yamun- no es solo una corriente de agua, hoy cubierta por una espuma tóxica que flota como nieve, sino que es uno de los ríos más sagrados y al mismo tiempo más contaminados del mundo , donde cada amanecer llegan quienes le ofrecen flores, los pescadores que lanzan sus redes y las familias que rezan a los que ya no están.
Los vecinos que han vivido décadas en la ribera aún recuerdan cuando despertar y bañarse en las aguas limpias del Yamuna era parte de la vida cotidiana.
Hoy, esos recuerdos están cubiertos -como la superficie del agua- por una espuma tóxica que, en su paso por Nueva Delhi, se extiende a lo largo de más de 500 metros del río, mientras un hedor químico se eleva del agua, formando un paisaje que se vuelve cada año más pel

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