La expansión de la movilidad eléctrica en España está convirtiéndose en un reto inesperado para las gasolineras. Instalar un cargador no es solo una cuestión económica: puede implicar hasta tres años de trámites administrativos y técnicos , lo que ha provocado que miles de puntos permanezcan inactivos a pesar de estar ya construidos.
Fuentes del sector consultadas por EFE explican que una estación de servicio debe invertir entre 10.000 y 100.000 euros para instalar un punto de recarga, dependiendo de su potencia. Sin embargo, ese gasto no garantiza que pueda ponerse en funcionamiento, ya que los permisos, conexiones a la red eléctrica y procesos burocráticos suelen convertirse en un obstáculo.
Actualmente, España cuenta con 52.107 puntos de recarga públicos , según datos de la patr

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