¿Polémica? ¿Impacto? ¿Morbo? En realidad, es más sencillo: el buen entretenimiento televisivo, el que trasciende, el que se queda en la memoria, es el que nos despierta la belleza de la admiración. No confundir con fascinación, que es otra cosa. A menudo, un significado cambia en un matiz. Quizá, por eso mismo, somos tan contradictorios.

Lo complicado es cómo tejer esa admiración en pantalla. Está la admiración desde la curiosidad que nos inspira. Está la admiración desde la emoción que anima un talento. Está la admiración desde la historia que nos evade llevándonos a otros mundos que hacen más digerible este. De hecho, el escapismo siempre es otro de los cimientos estructurales de la cultura audiovisual. Nos ayuda a romper con la rutina y olvidar nuestros problemas cotidianos, al menos d

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