En el extremo occidental de Cantabria, entre montañas y cerca de la frontera con Asturias, se encuentra Tresviso, un municipio en el que residen apenas 60 habitantes pero que conserva todo su encanto original. La vida aquí gira alrededor de la montaña y de los recursos que ofrece. La localidad ha mantenido su estructura original durante siglos, con casas de piedra y madera distribuidas en calles estrechas que siguen la pendiente del terreno. La población es pequeña, pero la historia y la tradición se perciben en cada rincón del pueblo.

A lo largo del tiempo, Tresviso se ha consolidado como un ejemplo de comunidad rural que ha sabido adaptarse al entorno. Tresviso tiene como principal actividad la ganadería de vacuno, ovino y caprino, cuyo producto más famoso es el queso Picón de Tresviso. La geografía ha marcado toda la vida diaria: desde los desplazamientos hasta la organización de los hogares, tpdp depende de la montaña y de la logística que esta impone.

Tresviso pertenece a la comarca de Liébana y se encuentra dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa . El núcleo urbano está rodeado de un entorno natural notable, con montañas, valles verdes y el curso del río Urdón. Este paisaje atrae a quienes disfrutan del senderismo y de actividades al aire libre, y el pueblo también resulta adecuado para quienes buscan escapadas en familia o con niños. La combinación de naturaleza y accesibilidad limitada es parte de lo que define la experiencia de visitar esta pequeña localidad.

Acceso al municipio y la iglesia de San Pedro

Una de las cosas más llamativas de Tresviso es lo complicado que es llegar. Desde Cantabria no hay manera de acceder por carretera, así que la ruta obligatoria pasa por Asturias. Desde la localidad de Sotres sale una carretera de unos once kilómetros que conduce hasta el pueblo. El camino es sinuoso y lleno de curvas, una muestra de la orografía de la zona, pero permite conectar Tresviso con el resto del territorio. Este aislamiento ha hecho que el pueblo conserve su estructura y su vida cotidiana prácticamente intactas.

El casco urbano mantiene la distribución tradicional, con casas de piedra y madera agrupadas en torno a calles que suben y bajan según la pendiente. En la parte más alta del núcleo se encuentra la iglesia parroquial de San Pedro, el monumento más importante del pueblo. La iglesia actual se construyó sobre la antigua ermita del mismo nombre, que data del siglo XVIII, y terminó su construcción en 1904. Desde allí se pueden ver todas las casas del municipio y los alrededores, un punto de referencia para los vecinos y quienes visitan el lugar.

Las tradiciones forman parte central de la vida en Tresviso, especialmente las fiestas patronales en honor a San Pedro, que se celebran el 29 de junio. Durante esta festividad, los vecinos suben al monte cercano en busca de una jovera, un árbol que se convierte en el eje de la celebración. Al mismo tiempo, las mozas del pueblo preparan el ramu, un arco elaborado con flores y roscos de pan. Estas actividades mantienen viva la identidad de la localidad y reflejan la implicación de los habitantes en la conservación de sus costumbres.

Producción del queso Picón Bejes-Tresviso

En Tresviso, el queso Picón no es solo un producto más: es una tradición que forma parte de la historia del pueblo. Este queso cuenta con la Denominación de Origen “Picón Bejes-Tresviso”, un sello que reconoce su calidad, autenticidad y vínculo con la localidad. Lo más particular es que se elabora dentro del propio municipio, y los vecinos participan activamente en todo el proceso, desde la ganadería hasta la venta.

El Picón se ha convertido en uno de los productos más emblemáticos de la región, y su reputación ha crecido durante años gracias a la implicación de los propios habitantes. Cada pieza refleja el trabajo de quienes mantienen viva esta tradición y, al mismo tiempo, conserva un vínculo directo con el entorno y la historia del pueblo.

Para los visitantes, el queso Picón es una manera de acercarse a la cultura local. No solo se trata de probar un producto con Denominación de Origen; también es una oportunidad para entender cómo una comunidad pequeña, con menos de 60 habitantes, ha logrado mantener viva una tradición centenaria que define parte de su identidad.