Hamburgo, noviembre de 1960. La Guerra Fría convertía a la ciudad alemana en un tablero de ajedrez geopolítico mientras en sus entrañas -específicamente en el barrio rojo de St. Pauli- una revolución musical empezaba a gestarse entre prostíbulos, clubes nocturnos y cerveza barata . Allí, cinco jóvenes de Liverpool sudaban cada noche en escenarios mugrientos, tocando hasta seis horas seguidas para marineros borrachos, matones locales y cortesanas.
Aún faltaban tres años para que "Please Please Me" pusiera al mundo patas arriba. Ringo Starr -todavía- no había llegado y aún faltaba para que George Harrison, John Lennon y Paul McCartney fueran los Beatles que conocemos . Esa fuerza de la naturaleza que desataría la Beatlemanía y lideraría la invasión británica. Eran apenas unos "niños

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