Todo indicaba que el paisa Carlos Bravo iba a lograr su realización personal en la medicina, la carrera a la que se le entregó con pasión. Pero fue precisamente su pasión por el vino lo que le cambió la ruta de su vida y mucho más, Viña Sicilia.
Con el cartón de médico obtenido en la Universidad del Quindío decidió buscar completar sus estudios fuera del Eje cafetero y tomó República Checa donde completó un doctorado en normal y patológica. Estudiaba al tiempo en que practicaba la medicina en el Hospital de Šumperk (República Checa) y del Departamento de Cirugía Plástica de la Free University de Bruselas, en Bélgica.
Su estancia en Europa lo acercó a aquello que se convertiría en su pasión: el vino. Probó, aprendió a diferenciar y empezó a visitar distintas bodegas. Su experiencia médica

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