La Administración Federal de Aviación de EE. UU. ha emitido una advertencia urgente sobre el espacio aéreo de Venezuela tras detectar interferencias sostenidas en el sistema de navegación por satélite (GNSS) y un aumento en la actividad militar. Iberia y otras aerolíneas han cancelado vuelos, y crece la inquietud sobre el uso geopolítico del control aéreo por parte del régimen de Maduro. España y la Unión Europea observan con cautela un escenario que pone en riesgo la seguridad de rutas estratégicas entre América y Europa.
FAA detecta riesgos operacionales en el cielo venezolano
El 21 de noviembre, la FAA estadounidense recomendó a aerolíneas extremar precauciones al operar en la Región de Información de Vuelo de Maiquetía (FIR SVZM) , que cubre gran parte del espacio aéreo venezolano. El motivo: un incremento “significativo y persistente” de interferencias GNSS y un entorno de seguridad degradado por el despliegue militar venezolano .
Según el informe oficial, estas interferencias pueden afectar “aeronaves en todas las altitudes” e impactar sistemas críticos de navegación, comunicación y vigilancia . La FAA exige notificación previa de 72 horas para vuelos que transiten la zona.
Iberia suspende vuelos a Venezuela por motivos de seguridad
Tras la alerta de la FAA, varias compañías aéreas han cancelado rutas hacia Venezuela , entre ellas Iberia , principal conexión directa entre Caracas y Europa. La aerolínea española anunció una suspensión indefinida de operaciones, alegando motivos operativos y preventivos ante un entorno “potencialmente hostil”.
Si bien los vuelos comerciales directos entre EE. UU. y Venezuela están prohibidos desde 2019, muchas aerolíneas internacionales siguen utilizando rutas que sobrevuelan el país. Las recientes decisiones muestran una pérdida de confianza en la viabilidad técnica y política del tránsito aéreo venezolano.
Venezuela refuerza su defensa electrónica con apoyo externo
Desde septiembre, el régimen de Nicolás Maduro ha intensificado su preparación militar aérea y naval, con foco en el litoral caribeño. Según fuentes del Comando Sur y think tanks de defensa, Venezuela estaría operando con sistemas de interferencia y bloqueo GNSS suministrados o asesorados por Irán y Rusia .
Estos desarrollos, aunque opacos, se alinean con una estrategia de negación de acceso (anti-access/area denial), propia de escenarios de guerra electrónica. Las implicaciones para la navegación civil son evidentes: riesgo de fallos, accidentes y disputas internacionales por incidentes en el espacio aéreo.
Silencio de Caracas y reacción contenida de Europa
El gobierno venezolano no ha emitido ninguna respuesta oficial ni ha negado las acusaciones técnicas. La OACI ha solicitado explicaciones por los incidentes, recordando que el Estado anfitrión es responsable de garantizar seguridad y acceso en sus cielos.
En Europa, las reacciones han sido limitadas. Mientras España emitió una advertencia consular a sus ciudadanos en Venezuela y respalda a Iberia, países como Francia y Alemania se han mostrado prudentes, a la espera de más datos. Sin embargo, la presión para una posición común crece en Bruselas.
Implicaciones para España y las rutas transatlánticas
España es el país europeo más afectado por la situación, tanto por la suspensión de vuelos como por su peso diplomático e histórico en Venezuela. La cancelación indefinida de Iberia interrumpe la principal conexión directa entre Caracas y Europa, afectando a miles de ciudadanos y empresas.
Más allá del vínculo bilateral, lo que está en juego es la integridad de las rutas aéreas atlánticas y la posibilidad de que actores no occidentales utilicen el control del espectro radioeléctrico como herramienta de presión estratégica.
¿Qué escenarios se abren?
- Redirección de vuelos internacionales hacia rutas más largas y costosas.
- Incremento de tensiones diplomáticas si se registran incidentes con aeronaves civiles.
- Mayor intervención de organismos internacionales para garantizar la seguridad de navegación.
- Refuerzo de alianzas Venezuela–Irán–Rusia en capacidades electrónicas y militares.
Editorial: proteger el cielo es proteger la soberanía
El espacio aéreo no es un terreno neutral. Su control define la soberanía, garantiza la conexión entre continentes y expone el equilibrio entre potencias. Cuando un régimen autoritario como el de Maduro convierte sus cielos en zona de riesgo, la respuesta de Occidente debe ser técnica, diplomática y firme.
España no puede ser espectadora. Debe liderar en Europa una respuesta que combine exigencia diplomática, respaldo a sus operadores y defensa de la navegación civil internacional . Porque el desorden tecnológico que se tolera hoy puede convertirse en tragedia mañana.
La estabilidad no se regala: se protege.

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