El consumo habitual de alcohol es uno de los principales factores que contribuyen al desarrollo de hígado graso, una enfermedad hepática que afecta a más del 25% de la población adulta a nivel mundial. Según un estudio publicado por la Asociación Médica Estadounidense (JAMA), los niveles seguros de ingesta alcohólica son mucho más bajos de lo que comúnmente se piensa, especialmente para quienes ya presentan esta condición.

El hígado graso no alcohólico (EHGNA) es un trastorno metabólico que suele originarse por el sedentarismo y una alimentación poco saludable, pero el consumo de alcohol acelera el daño hepático y aumenta el riesgo de complicaciones. La literatura médica señala que el 90% de las personas que beben alcohol regularmente desarrollan depósitos grasos en el hígado y cerca del

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