Un perro tuvo que someterse a una cirugía en la que perdió su nariz y parte de su mandíbula después de que su familia descubriera que padecía una grave enfermedad . Ellos advirtieron un síntoma que fue clave para dar con el diagnóstico: el animal tenía mal aliento .
La odisea empezó en septiembre de 2025, cuando Hayley Glatfelter se acercó a Gideon , su labrador de seis años, quien formaba parte de su familia desde que tenía tan solo 7 semanas , y se dio cuenta de que su hocico tenía olor a podrido . En un principio creyó que era por la comida que había quedado entre sus dientes, pero al revisarlo, encontró lo peor.
“Notamos que el aliento de Gideon olía muy mal. Olía como si algo se estuviera pudriendo en su boca. Supusimos que era comida atascada en sus dientes, pero cuan

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