Por Samantta Hernández Escobar

Belém, Brasil.- En un momento en que la ventana de oportunidad para enfrentar la crisis climática y la pérdida de biodiversidad se estrecha dramáticamente, América Latina emerge como una región clave para definir el rumbo del planeta. Con ecosistemas que sostienen al mundo y comunidades que enfrentan impactos cada vez más severos, la necesidad de soluciones integrales nunca ha sido tan urgente. En este contexto, la experiencia científica y la colaboración entre sectores —público, privado, comunitario e indígena— se han convertido en piezas esenciales para cualquier intento serio de transformación.

The Nature Conservancy (TNC), una de las organizaciones ambientales con mayor trayectoria y capacidad de incidencia global, trabaja justamente desde ese cruce:

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