A partir de 1995, cuando se confirmó el primer exoplaneta orbitando una estrella similar al Sol , la astronomía experimentó un cambio radical. Este hallazgo abrió la puerta a la posibilidad de otros mundos habitables y originó una revolución científica impulsada por misiones como Kepler y TESS. Lo que comenzó como una curiosidad se transformó en un campo central de investigación.

Los miles de exoplanetas descubiertos desde entonces han mostrado una diversidad sorprendente, incluyendo mundos rocosos, gigantes gaseosos y planetas en zonas habitables. Estos datos han aportado información v aliosa sobre la formación de sistemas planetarios y han alentado la búsqueda de señales de vida más allá de la Tierra. A medida que los métodos de detección se perfeccionan, las posibilidades de encont

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