«Venimos todos los años y está muy bien. Sobre todo hay que venir por la mañana que hay menos gente». Son palabras de Lucas, Sebastián y Álvaro unos quinceañeros que se hicieron los reyes de la pista de hielo instalada en el paso del Bombé, en Oviedo, aunque alguno de ellos pasaba más tiempo en el suelo que sobre los patines. Eso sí, ganas y empeño no dejaban de ponerle al arte de patinar sobre hielo, al igual que otros muchos niños y algún que otro padre, aunque pocos, pues los demás preferían ver los toros desde la barrera no se sabe si por miedo a caerse o por pánico a que sus hijos vieran como se caían.

La pista de hielo, en la que se alquilan las botas de patinar, ha tenido un gran éxito desde que se abrió la primera vez hace ya más de diez años y se ha convertido en un clásico de

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