Sasha, una adolescente vampiro con 68 años de edad , se resiste a cazar humanos para alimentarse. Su madre, desesperada por la situación, la manda con una de sus primas. Ahí, Sasha conocerá a Paul, un adolescente con tendencias suicidas que le ofrece su vida para que ella pueda alimentarse sin culpa. Sin embargo, las emociones que surgen entre ellos entorpecerán los planes.
Desde Pablo Larraín, Robert Eggers, Jim Jarmusch hasta Tomas Alfredson, en este siglo se ha reconstruido el vampirismo como una forma de hablar incluso de aquello que parece imposible nombrar. La fuerza de estas películas radica en cómo transforman el mito del vampiro y en este caso tan particular, la inmortalidad no es un signo de glamour, sino una carga que agota.
A través del humor sutil y diálogos doloros

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