Sin duda alguna que los espejismos quebrantan el espíritu y fragilizan el diario vivir, porque “no todo lo que brilla es oro ‘; y además de que “las apariencias engañan”.

Y es que hoy en día, el mundo se presenta como un inmenso estadio en el que el orgullo de la vida juega la gran marca de las etiquetas, de las formas de vida social, exhibición económica, en donde los participantes se despojan de su esencia personal, tan solo para competir en la aceptación del círculo social al que aspiran estacionarse.

Y esto se presenta como un combate duro, en el que a los hombres no les interesa tener, sino aparentar cierto status en su vida personal, y todo esto solo para proyectar una imagen en la que pretenden ser aceptados en ciertos grupos de la sociedad.

Verá usted, vivir de apariencias nos e

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