El filósofo griego Crisipo de Solos perdió la vida en una escena que parece tan insólita como documentada: murió en el siglo III a.C . , en Grecia, tras un episodio de risa descontrolada provocado por una broma propia durante un banquete.

Durante el encuentro, ofreció vino a un burro y, al ver al animal intentar comer higos, no logró contener las carcajadas. Poco después cayó al suelo y falleció , según relatan las crónicas históricas.

La noticia de su final trascendió porque Crisipo era reconocido como una figura esencial dentro del estoicismo, además de haber escrito más de 700 obras y ser considerado el padre de la gramática en Grecia.

De acuerdo con Daily Stoic , personas que presenciaron el hecho nunca explicaron qué hizo tan graciosa la escena, pero el evento

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