Cuando consigues un empate contra el equipo que, por plantilla y sin el desgaste de jugar Europa, puede ser perfectamente el máximo candidato al subcampeonato liguero, no puede considerarse un mal resultado aunque sea en el Palacio de Deportes .
Pero si las tablas llegan en un partido que tenías prácticamente ganado y dejando marcharse vivo al rival, la sensación pasa a ser que has tirado por tierra la mitad del botín que tantas cosas buenas habías hecho por conseguir.
28-28 empató el Ademar con el Torrelavega, perdiendo la oportunidad de acercarse a los puestos europeos en un partido que ganaba de 6 (24-18) a falta de 17 minutos para el final, momento en el que se atascó en ataque permitiendo que los cántabros volvieran al encuentro y acabaran poniendo a falta de 25 segundos

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