El municipio de Gigante atraviesa una delicada situación de orden público luego de que el gremio transportador decidiera suspender completamente el servicio hacia las zonas rurales, tras los recientes ataques contra vehículos de transporte público. La medida, tomada como un acto de protección para conductores y pasajeros, surge después del incendio de dos automotores en la ruta La Pradera, hechos que, según las autoridades, serían responsabilidad de grupos disidentes de las FARC que operan en la región.

La suspensión del servicio ha generado una crisis de movilidad que afecta de manera directa a los habitantes de las veredas, quienes dependen del transporte público para acceder a servicios esenciales como salud, educación y abastecimiento. El temor y la incertidumbre se han apoderado de l

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