Ronaldo Urbina, de 19 años, dejó la tranquilidad y armonía de su pueblo en San Ignacio, Cajamarca, con el único objetivo de ingresar a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) para sacar a su familia de la pobreza. Al llegar a Lima, en el 2023, no solo lo agobió la caótica ciudad e inseguridad, sino que se enfrentó con una dura realidad: todo lo que había aprendido en su escuela no era suficiente.

"Yo soy de un colegio público rural, ahí nos enseñan cursos generales como desarrollo personal y matemáticas básicas. Yo nunca llevé nada de lo que es ciencias como biología, física o química... cuando llegué a Lima me di con la sorpresa que para postular a San Marcos debía aprender 17 cursos incluyendo inglés. Fue un gran choque para mí, un gran cambio", comentó el joven preunivers

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