El amor no empuja: alinea. Y eso fue lo que hicieron Guido y Rocío, incluso cuando la vida parecía empeñada en torcerles el destino .

Cuando Guido cuenta su historia, no lo hace desde la nostalgia, sino desde una certeza: la de saber que hay vínculos que nunca entran del todo en pausa . Aunque uno los esconda, aunque la vida siga, aunque pasen años sin verse.

Rocío fue su primera amiga, su primer amor, su primer dolor y su último reencuentro.

Él dice que a veces se quedan mirando dormir a su hijo y piensan lo mismo: que la vida les guardó un lugar al que llegar cuando estuvieran listos .

No antes.

No después.

Justo cuando podían sostenerse de verdad .

Corría el año 2005, en el barrio San José, entre Temperley y Almirante Brown, donde la Escuela Media N° 14 era conocida como

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