A Favor: Te amo, te odio, dame más

Noelia Maldonado

Lo primero que hay que aclarar es que sí, Victoria está más infumable que nunca.

En esta tercera temporada, la protagonista de Envidiosa llegó al límite, tocó fondo, mordió banquina o como quieran llamarlo.

El guion la empujó a lo más bajo pero, como esta es una columna que intenta ver lo positivo, hay que decir que en esa operación riesgosa el humor salió ganando.

Da la sensación de que eso mismo que tanto nos exaspera de ella (motivo por el que muchos dejaron a medias esta ficción) se terminó transformando en una fortaleza.

La tercera temporada encontró el tono paródico que estaba necesitando para que no nos tomáramos tan en serio el narcisismo de la protagonista.

Pero lo más valorable de esta última entrega es que finalmente cor

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