Un vecino de la intersección de Pascual Grisolía y calle 76 tuvo que encargarse él mismo de la limpieza de las calles y de los badenes de su cuadra ante la falta de mantenimiento por parte del municipio. La decisión surgió por el pronóstico de mal tiempo y por la preocupación de que, como ocurre cada vez que llueve, el agua se acumule y genere anegamientos en la zona.

Mario, residente del barrio, contó que desde que comenzaron las obras del cordón cuneta advirtió a los responsables municipales que el trazado y la caída del agua estaban mal planificados. Según relató, cuando se acercó a hablar con el capataz de la obra para anticipar el problema, la respuesta fue que “confiara”, pese a que él insistió en que la obra iba a generar un “pozo” permanente donde el agua se estanca desde hace tie

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