Un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso reveló que sin las transferencias de AUH, Prestación Alimentar y Plan 1000 Días la indigencia sería 82% más alta. La asistencia impidió que 2,6 millones de personas atravesaran la línea de pobreza extrema en 2025.

Las políticas de transferencia de ingresos destinadas a la niñez y la adolescencia actuaron este año como uno de los pocos frenos efectivos frente al deterioro social. Un relevamiento de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) determinó que, sin el paquete compuesto por AUH, Prestación Alimentar y Plan 1000 Días, la cantidad de personas en indigencia sería un 82 por ciento mayor. Eso equivale a 2,6 millones de hogares y familias que, de no existir estas herramientas, habrían caído por debajo de la capacidad mínima de subs

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