"La vida es hoy", enfatiza Esteban Bullrich, una frase que se volvió casi una declaración de principios desde que le diagnosticaron Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad severa, neurológica y degenerativa, que afecta el organismo de distintas maneras y no tiene cura. Un diagnóstico muy difícil de escuchar, de aceptar. Un problema de salud que no impacta en todos los pacientes por igual pero que en general no tiene un buen pronóstico. ¿Cómo se sigue después de saberlo? ¿Cuáles son los recursos con los que se cuenta en la Argentina y en el mundo para transitar la enfermedad de la mejor manera posible? ¿Qué puede hacer el sistema médico? ¿De qué manera acompañan familiares, amigos, y la sociedad?

En Rosario, la ELA, poco conocida para la mayoría de las personas, comenzó

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