Hay algo que siempre me llamó la atención cuando converso con personas de distintos lugares, distintos trabajos y distintas realidades: todas, absolutamente todas, buscan lo mismo. Sentirse bien. Vivir en paz. Poder descansar un poquito de la vida, de las preocupaciones, de la presión diaria . Y aunque muchos crean que el propósito de vida es un lujo, algo reservado para quien tiene tiempo o dinero, quiero decirte algo desde el corazón: el propósito es un derecho humano, no un privilegio .

Cuando hablo de propósito, no hablo de metas gigantes ni sueños imposibles. Hablo de ese motor interno que hace que cada mañana te levantes aunque estés cansado, agotado, sin fuerzas. Ese “algo” que te empuja a seguir . A veces se manifiesta como una responsabilidad -tu familia, tus hijos, tus pad

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